Fiestas patronales en honor a la Virgen del Remedio 2017

•Saluda dels capellans  •Saludo de la Mayordomía  •Guión de actos parroquiales   •Novena a la Virgen del Remedio

Saluda dels Capellans

La Mare de Déu del Remei, acompanya des de temps immemorials la vida del nostre poble, Monòver. Eixa realitat, que no es pot obviar, la vivim especialment, en dos moments de les nostres festes, que ens configuren i ens fan viure la nostra identitat: El dia de Pasqua i la festa Major de setembre.

Tot un poble al voltant d’una imatge, la Mare de Déu del Remei, respira festa, alegria, germanor… en uns dies que pareix que fem entre tots, com sol passar a moltíssims pobles, una treva en el treball, en les relacions personals, tots es saluden, compartim fins i tot un vermudet, anem a l’Església, a l’ofrena, la processó… i es remou al nostre interior el sentiment propi del que molts parlen com a sentiment religiós.

Uns dies de convivència que trenquen els motlles de lo quotidià, inclús per posar-nos les vestimentes tradicionals que el nostres avantpassats dissenyaren com els vestits de “Monoveres i Monovers”, destacant si cal més, la identitat pròpia.

Com no aprofitar tots per retrobar-nos buscant el que ens uneix identitàriament, per fruir de la convivència, de la comunicació, del compartir i com no, “carregar les piles” per a la resta del any, sabem que ens ajudarà eixa actitud a afrontar millor les dificultats???

La Mare de Déu del Remei pot ser, en la seua festa, un gran vincle que ens cohesiona com a poble, que ens ajuda a créixer a la nostra identitat i ens comunique amb moltíssims pobles que també la tenen com a Patrona.

Els creients, sobre tot, devem continuar per eixe camí a la nostra Ciutat. Nosaltres, sabem que Ella és la Mare del gran Remei per aquesta humanitat, Jesús, que amb la seua vida i paraula ens ha traçat el camí que pot remeiar les nostres malalties, de vegades tan greus que arriben fins i tot a trencar la nostra convivència. Ella ens a fereix en la seua festa tots els anys una nova oportunitat de retrobar-nos amb ella i el seu Fill al carrer, a l’església, a la novena… al costat de tots i com a poble.

Que passeu molt bones festes en companyia de la Mare de Déu.

José Miguel i Enrique
capellans de la Parròquia de St. Joan Baptiste

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Las Hermanitas del asilo celebran hoy a su fundadora

Visita del grupo parroquial FunTime´s al asilo de Monóvar en 2015

Muchas de nuestras familias y mayores, esas personas a las que eufemísticamente algunos denominan colectivo de la Tercera Edad, tienen mucho que agradecer a Dios y a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados residentes en el asilo de Monóvar, por el cuidado, la atención, la acogida y el calor humano que reciben de sus manos. Quizá debido a que algún día lo perdieron junto a sus seres más queridos, quizá porque las circunstancias de la vida así lo han requerido. En cualquier caso porque el buen Dios que nos da la vida a todos, no se olvida de ninguno y quiere hacerse también presente en nuestro pueblo, muy especialmente en el testimonio y la entrega desinteresada de unas mujeres que han hecho de su vida una ofrenda efectiva de caridad al servicio de nuestros ancianos y familias.

Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Monóvar son un grupo de mujeres que han hecho de su casa un lugar de acogida agradable, tranquilo y limpio en todos los sentidos. Un hogar donde se ofrece el descanso que necesita toda vida agotada por el esfuerzo de su propio camino, y donde se procuran los cuidados necesarios para el cuerpo e igualmente las caricias que necesita toda alma llegada la plenitud de su vida. Pero sobre todo, un lugar donde se derrocha un infinito amor cargado de cariño y respeto hacia nuestros ancianos o hacia cualquier persona que les visite.

Son mujeres valientes, alegres, animosas, activas y muy optimistas, con una espiritualidad que resumen en una frase: «Dios en el corazón, la eternidad en la cabeza, el mundo bajo los pies». Y de este manantial en el corazón, sacan cada día la fuerza, el afecto, la comprensión o la paciencia que de continuo derrochan con nuestros ancianos, realizando las tareas que muchas de nuestras familias ya no pueden o desean realizar. Ellas son el vivo ejemplo de servicio en la caridad que el Señor ha querido dejarnos para demostrarnos así que la vida no se agota en nuestros propios límites, sino que Él está presente cada día entre nosotros, dignificando nuestras vidas mediante el testimonio y la entrega de aquellos que le escuchan y siguen su ejemplo.

Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars

Las Hermanitas de las Ancianos Desamparados, las hermanitas del asilo de Monóvar, celebran hoy a su santa patrona fundadora, Teresa de Jesús Jornet e Ibars, nacida el 9 de enero del año 1843, en Aytona, un pueblecito de la provincia de Lérida.

Hija de un sencillo matrimonio de payeses cristianos formado por Francisco Jornet y Antonia Ibars, recibe el sacramento del Bautismo al día siguiente de venir al mundo, y posteriormente se confirmara con tan solo 6 años de edad. En su preadolescencia marcha a vivir a Lerida con su tía Rosa, y más tarde a Fraga, en la provincia de Huesca, donde estudia magisterio. Con 19 años aprueba las oposiciones al cuerpo de maestros y el Ministerio de Educación la destina a Argensola en Barcelona.

Teresa mantenía contacto con su tío, el P. Francisco Palau y Quer, hoy beato, hermano de su abuela materna, carmelita descalzo exclaustrado, y creador de diversas instituciones religiosas de enseñanza. Francisco invita a Teresa a integrarse en esta obra y ella acepta, trabajando durante algunos años en la dirección de aquellos pequeños colegios, pero sin adoptar aún compromiso de vida religiosa.

Teresa siente ahora que Dios la llama a la vida contemplativa y sus pasos la dirigen al monasterio de Clarisas en Briviesca, en Burgos, del que tuvo que salir poco después por motivos de salud, aunque la experiencia que vivió en el monasterio le serviría para toda su vida.

Enferma regresa a Aitona, con los suyos y restablecida su salud vuelve con el P. Palau que la nombra entonces visitadora de sus escuelas. Estas experiencias en el ambiente del P. Palau le obligan a viajar ayudándole a ampliar su conocimiento de las necesidades de la Iglesia y de las almas, y dejando en ella un componente carmelitano, que le ayudaría a desarrollar su vida espiritual y a comenzar a ser, con madurez, contemplativa en la acción.

Un mes después del fallecimiento del P. Palau el 20 de marzo de 1872, Teresa se separa de su obra de modo definitivo, para volver a Aitona en espera de una clara luz que le manifestara el designio de Dios en su vida. Luz que llega ese mismo año iluminando definitivamente su existencia. En junio acompaña a su madre a tomar las aguas termales de Estadilla, provincia de Huesca, y al regreso se detienen en Barbastro, en donde entra casualmente en relación con el sacerdote don Pedro Llacera, quién capta enseguida los valores excepcionales de Teresa, la maestra, que había andado tanteando caminos y a la edad de 29 años seguía sin encontrar aún el camino que Dios tenía pensado para ella.

Don Pedro le da a conocer los planes de una institución femenina en favor de los ancianos más necesitados, y le invita a integrarse en aquella empresa de vida religiosa y caritativa que, por entonces inspiraba la actividad de don Saturnino López Novoa, su gran amigo desde el tiempo en que fuera párroco de Barbastro. En ese momento, Teresa ve abierto el camino de su vida: ésa era precisamente la obra a la que Dios la llamaba, por lo que da por concluidas sus incertidumbres y tanteos, y se ofrece inmediatamente a ser colaboradora en dicha obra de caridad, volviendo a Aitona con la voluntad decidida de darse por entero a lo que le habían propuesto.

El 11 de octubre de 1872 Teresa abandona otra vez su hogar de Aytona para unirse a las primeras aspirantes que estaban desde el 3 de octubre en Barbastro. Desde el primer día Teresa destacó en la incipiente comunidad. Las vicisitudes que había atravesado, en apariencia nada conducentes, habían sido sin embargo una providente preparación y entrenamiento para la misión que el Señor le reservaba.

Desde Barbastro se muda a Valencia, donde está la Casa madre de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, al ser la patrona de esta ciudad quien da apellido a la Institución. Luego se extienden por Zaragoza, Cabra, Burgos… llegando a fundar así durante la ajetreada vida de Teresa, hasta ciento tres casas-asilo por toda la geografía española y más allá de nuestras fronteras, y dejando tras de sí a más de un millar de Hermanitas para continuar su labor por siempre, pues siempre habrá ancianos que queden desamparados y necesiten de sus cuidados y hospitalidad.

Definitivamente Teresa de Jesús Jornet e Ibars, fue una mujer infatigable y sobresaliente, que recorrió toda España amparando a los más desamparados y ofreciendo igualmente sentido existencial a la vida de miles de mujeres que desde entonces han seguido sus pasos. Todo ello con las limitaciones, dificultades e incomodidades de la época, y a pesar de su delicado estado de salud. Sin embargo era su celo apostólico y su amor a Dios y a los ancianos, lo que le daban «alas de ángel», en palabras de su congregación.

No quiso canonizaciones. Lo dejó dicho y escrito, mandando que no se gastara el dinero de su congregación en proponer a nadie la subida a los altares. Ese fue el motivo de que pasaran los años sin que nadie iniciase su proceso de beatificación, aunque la sensibilidad del pueblo y las manifestaciones sobrenaturales que tan frecuentemente Dios mostró por mediación suya, promovieron que fuera beatificada por Pío XII el 27 de abril de 1958 y canonizada el 27 de enero de 1974 por Pablo VI. Sus restos mortales se encuentran actualmente en la Casa madre de la congregación, en Valencia, y su fiesta se celebra cada año el 26 de agosto.

 

¡FELICIDADES HERMANITAS!

Reportaje fotográfico – Semana Santa 2017

Desde la administración de esta página web queremos hacer llegar nuestra más sincera enhorabuena y agradecimiento a los sacerdotes, cofradías, grupos parroquiales, instituciones, voluntarios y en general a todas aquellas personas que han contribuido un año más a hacer posible la presencia del Señor recorriendo nuestras calles durante la pasada Semana Santa,  por su dedicación y esfuerzo en las celebraciones correspondientes a este año 2017.

Como pequeña muestra de gratitud, a continuación os queremos compartir un reportaje fotográfico para el recuerdo, realizado durante los días del Triduo Pascual, que recoge imágenes de la celebración de la Santa Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, la procesión de Cofradías y Entierro del Señor del Viernes Santo, y la procesión del Santo Encuentro y Santa Misa de Pascua celebrada el pasado Domingo de Pascua de 2017 en nuestra parroquia. Esperamos que os guste.Leer completo…

Saludo Pascual 2017

Guión de actos de Semana Santa 2017

SEMANA SANTA

La Semana Santa es el tiempo más intenso de todo el año para la Iglesia. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión, olvidándose de lo esencial. Esta semana revivimos la Pasión y Muerte de Jesús y debemos dedicarla a su contemplación, oración y reflexión, para aprovechar todas las gracias y riquezas espirituales que con ello nos legó para toda la eternidad.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico. Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, obras de misericordia y arrepentimiento de nuestros pecados. Celebrar la pasión es acudir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció o salir a la calle a disfrutar el paso de las procesiones, sino entender realmente por qué murió y resucitó Jesús. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra. Es encontrar el sentido propio de nuestras vidas pues, si la Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra, su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios y desde entonces Él vive entre nosotros.Leer completo…

Vía Crucis por la Paz

Este viernes día 31 de marzo, a las 22’30 horas partirá desde la Iglesia San Juan Bautista de Monóvar, el tradicional Vía Crucis por la Paz que cada año recorre las calles de nuestra localidad, acompañado por las Hermandades del Santísimo Cristo Crucificado y María Santísima de la Esperanza, culminando su recorrido con un devoto besapiés a la imagen del Santísimo Cristo en el templo parroquial.

¡Contamos con vuestra participación!
 

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